lunes, 9 de abril de 2012

El Héroe del Bogotazo

Ferando Gamboa
 El viernes 9 de abril de 1948 a la una y diez minutos de la tarde cuatro disparos realizados sobre Jorge Eliecer Gaitán Jefe del partido liberal, al salir de su oficina de la carrera séptima, comenzaron tres días de violencia, sangre y vorágine que serían recordados con el nombre de El Bogotazo.  Un hecho que dejaría a Bogotá, Ibagué y varias ciudades de Colombia medio en ruinas y dividiría en dos la historia del país pues fue el comienzo de una violencia partidista que duraría cerca de veinte:años.................................................................................................................................................................................................. 


Palacio Arzobispal
Días antes del asesinato se había inaugurado en Bogotá la IX Conferencia Panamericana cuyo principal resultado fue la conformación de la OEA, y a propósito de esa conferencia el gobierno mexicano tenía preparada una gran muestra titulada “Cuatro siglos de arte mexicano”  que se inauguraría en el Palacio de las Comunicaciones.  Las ocho cajas de la exposición con obras maestras del arte mexicano fueron salvadas de la revuelta producida por la muerte de Gaitán gracias a su curador  Fernando Gamboa (1909-1990), padre de la museografía mexicana, quien el mismo nueve de abril se envolvió en una bandera mexicana para no ser blanco de asesinos y francotiradores y en medio de una ciudad enardecida corrió junto a dos colaboradores hasta el Palacio de las Comunicaciones que se encontraba en llamas para salvar el patrimonio cultural de su nación. Rescatado el acervo permaneció encerrado tres días y sus noches sin comer mientras que terminaba el alzamiento popular.

Tranvía en llamas
Los documentos del Archivo de la Gobernación de Cundinamarca con su  invaluable información sobre la historia colombiana, así como obras maestras del arte colonial que se encontraban en el Palacio Arzobispal, joyas Republicanas del Palacio de San Carlos e innumerables tesoros y obras de arte en diferentes palacios, casas y oficinas públicas, sin ningún Gamboa que los Salvara fueron presa de las llamas y de la barbarie.                                                                                                                                                          
La bandera que protegió el cuerpo de Gamboa con las marcas de las quemaduras es hoy parte del patrimonio mexicano y su inolvidable gesta, el contenido del siguiente poema de Isabel Villas que reproducimos a continuación. 
Una de las obras de la muestra por David Alfaro Siqueiros


 Año de mil novecientos 
cuarenta y ocho bisiesto,
los hechos que se relatan
quedarán de manifiesto.

Todos los aquí presentes
queremos enaltecer
el valor de un mexicano 
que cumplió con su deber

Fernando Gamboa se llama
y hacía Colombia voló
para llevar la pintura
que el gobierno le confió

La pintura mexicana
es de sobra conocida
es de todos admirada
aunque de algunos temida.

¡ Que bonita Bogotá
toda adornada de flores
de dondequiera colgaban 
banderitas de colores!

Fué la ciudad escogida
para que se celebrara 
la novena conferencia
de la que tanto se hablara.

Oye Fernando Gamboa
dinos tu lo que pasó
el viernes nueve de abril
cuando el cielo se nubló.

A la una de la tarde
tú estabas en Bogotá
nosotros aquí pensando 
que estarías haciendo allá.

A la una de la tarde
estalló la rebelión
pues mataron a Gaitán
líder de la oposición.

Dicen que el pueblo furioso
al ver lo que había pasdo
juró que habría de vengar
la muerte de un hombre honrado.


Era estimado del pueblo
don Jorge Eliécer Gaitán
el jefe del ala izquierda
del Partido Liberal.

Oye, Fernando Gamboa
dinos tu lo que pasó
cuando ardían los edificios
y el pueblo se sublevó.

Lenguas de fuego salían
y entraban por los balcones
todo estaba envuelto en llamas
también Comunicaciones.

Y era allí precisamente
en donde se iba a exponer
la pintura mexicana
la de ahora y la de ayer.

Cuadros de pintores vivos,
cuadros de pintores muertos
guardados en grandes cajas
muy bien cerradas por cierto.

En medio de los tumultos 
y de las lamentaciones
corrió Fernando Gamboa
hasta Comunicaciones.

En el camino iba oyendo
las voces que lo llamaban, 
las voces de los pintores
diciendo que se quemaban.

Oyó las voces de todos
los maestros del pincel:
la de Bustos, la de Estrada,
la de Velasco y Clausell.

Y decía Rodríguez Juárez
en medio de la humareda:
"¡ Sácanos de aquí Gamboa
suceda lo que suceda!"

También los otros pintores
los que andan en el fandango
tenían miedo de quemarse
y llamaban a Fernando.

El Doctor Atl les decía:
" Yo no merezco este fin
aquí la cosa está que arde
es pior que el Paricutín".

Fernando por fin llegó
y en lucha desesperada
quiso encontrar algún medio
para hablar a la Embajada.

No pudo comunicarse
para conseguir ayuda.
Ay pobre de tí, Fernando
qué situación peliaguda.

Las cajas pesaban mucho
y no las podías sacar
de entre aquella revolufia
nadie te podía ayudar.

Fué cuando se te ocurrió
correr hasta la Embajada
paro allá tampoco nadie
te podía ayudar en nada.

Entonces con la bandera
de México muy en alto,
saliste fortalecido
sin duda ni sobresalto.


Oye Fernando Gamboa
dinos tú lo que pasó
cuando trías la bandera
y el pueblo la vitoreó.

Y se echaban para atrás
mientras Gamboa pasaba
y con cariño y respeto
¡ Viva México! gritaban.

Por las calles encontró
a gente muerta o herida
nomás zumbaban las balas
con peligro de su vida.

Decía Fernando Gamboa
a la gente colombiana:
" Ayúdeme a rescatar
la pintura mexicana".

La pintura mexicana 
es fiel a su tradicón
en estas cajas guarda
el sentir de una nación".

Lo escuchó el sargento Néstor
y a sus soldados conmina
para salvar cinco cajas
junto con Gabriel Ospina.

Dos cajas más quedaron
adentro de aquel infierno
otro que no fueras tú
las habría mandado al cuerno.

Don Jaime Torres Bodet
por teléfono te dijo:
" Yo soy aquí el responsable
y que se venga le exijo".
-"Oiga usté señor ministro
le agradezco su atención
pero si las cajas arden
yo también me haré carbón".

Al decir estas palabras
casi un adiós nos dijiste
Oye, Fernando Gamboa 
qué cosa es lo que sentiste.

Dos días y una larga noche 
te quedaste de alma en pena
custodiando la pintura
de tu patria y de la ajena.

Dos días y una larga noche 
sin comer te la pasaste
sin abandonar los cuadros 
hasta que al fin los salvaste.

Es más fácil criticar 
cuando ya todo ha pasado 
que cumplir como los hombres
estando en trance apurado.

Ya con esta me despido 
con la flor de la amistá
aquí se acaba el corrido 
" SUCESOS DE BOGOTÁ".

            Isabel Villas
México, 4 de Junio de 1948

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hoy 17 de Noviembre, día aniversario del fallecimiento de uno de los más insignes caballeros de San Lucas, hemos examinado los registros de nuestra orden y con emoción, encontramos un manuscrito digno de ser compartido con ustedes, se trata del testamento de Auguste Rodin.

Que la claridad y sabiduría reveladas en el documento, iluminen la senda de quienes hoy pintan en medio de la oscuridad dominante.

TESTAMENTO DE RODIN





Jóvenes que quieren ser oficiantes de la belleza, quizá les guste encontrar aquí el resumen de una larga experiencia. 

Amen devotamente a los maestros que les precedieron. Inclínense delante de Fidias y de Miguel  Ángel. Admiren la divina serenidad de uno, la brutal angustia del otro. La admiración es un vino generoso para los espíritus nobles. Cuídense, sin embargo, de imitar a sus mayores. Respetuosos de la tradición, sepan discernir lo que ella encierra de eternamente fecundo: el amor a la Naturaleza y la sinceridad. 
Éstas son las dos fuertes pasiones de los genios. Todos han adorado a la Naturaleza y jamás han mentido. Así la tradición les tenderá la llave gracias a la cual ustedes se evadirán de la rutina. Es la tradición misma quien les recomienda interrogar sin cesar la realidad y quien los preserva de someterse ciegamente a algún maestro. 

Que la Naturaleza sea su única diosa. Tengan en ella una fe absoluta. Estén ciertos de que jamás es fea y limiten su ambición a serle fiel. Todo es bello para el artista, pues en todo ser y en cada cosa, su mirada penetrante descubre el carácter, es decir, la verdad interior que se transparenta bajo la forma. Y esta verdad es la belleza misma. Estudien religiosamente: no podrán dejar de encontrar la belleza, porque se encontrarán con la verdad.  
Trabajen con empeño. Fortalezcan en ustedes, escultores, el sentido de la profundidad. EI espíritu se familiariza difícilmente con esta noción; que no se representa de manera distinta más que con superficies. Imaginar formas con volumen le es molesto.  Ése es, no obstante, su oficio. Antes que todo, establezcan nítidamente grandes planos de las figuras que esculpan. Acentúen vigorosamente la orientación que darán a cada parte del cuerpo, a la cabeza, a los hombros, a la pelvis, a las piernas. El arte reclama decisión. Es por la salida bien acusada de las líneas por la que se adentran en el espacio y se apoderan de la profundidad. 
Cuando sus planos se detengan, todo se ha encontrado. Su estatua vive ya. Los detalles nacen y enseguida se disponen por sí mismos.  
Al modelar, jamás piensen en superficie, sino en relieve. Que su espíritu conciba toda superficie como la extremidad de un volumen que lo empuja por detrás. 
Imaginen las formas como levant ándose hacia ustedes. Toda vida surge de un centro, luego germina y se expande de adentro hacia afuera. De la misma manera, en la escultura bella se adivina siempre un poderoso impulso interior.  Ése es el secreto del arte antiguo. 


Ustedes, pintores, observen tambi én la realidad en profundidad. Miren, por ejemplo, un retrato pintado por Rafael.  Cuando este maestro representa un personaje de frente, hace salir oblicuamente el pecho y así  queda la ilusión de tercera dimensión. Todos los grandes pintores sondean el espacio. Es en la noción de espesor donde reside la fuerza. Recuerden esto: no hay trazos, sólo hay volúmenes. Cuando dibujen, no se preocupen jamás del contorno, sino del relieve. Es el relieve lo que rige el contorno. Ejercítense sin reposo. Es necesario que se entreguen al oficio. 

EI arte no es más que sentimiento. Pero sin la ciencia de los volúmenes, de las proporciones de los colores sin la dirección de la mano, el sentimiento más vivo se paraliza.  

¿Qué llegará a ser el gran poeta en un país extranjero del que ignora la lengua? En la nueva generación de artistas, hay un número de poetas que, desgraciadamente, rechazan aprender a hablarla. Por eso no hacen m ás que balbucear. ¡Paciencia! No cuenten con la inspiración. No existe. Las  únicas cualidades del artista son sensatez, atención, sinceridad, voluntad. Realicen su tarea como obreros honestos.

Sean verdaderos, jóvenes. Pero eso no significa que sean meramente exactos. Hay una exactitud de base: la de la fotografía y la del vaciado. EI arte no comienza más que con la verdad  interior. Que todas sus formas, todos sus colores, traduzcan sentimientos. EI artista que se contenta con la apariencia y quien reproduce servilmente los detalles sin valor no será   jamás un maestro. Si han visitado algún camposanto de Italia, sin duda habrán notado con que puerilidad los artistas encargados de decorar las tumbas se dan a la tarea de copiar, en sus estatuas, adornos, dinteles, trenzas de caballo. Son quizá exactas.  No son verdaderas, porque no se dirigen al alma. Casi todos nuestros escultores recuerdan aquellos cementerios italia­nos. En los monumentos de nuestras plazas 
públicas, no distinguimos más que levitas, mesas, veladores, sillas, máquinas, globos, telégrafos. Punto de verdad interior, luego punto de arte. Horrorícense ante esta ropavejería. 
Sean profunda y tenazmente veraces. No duden jamás en expresar lo que sienten, aún cuando se encuentren en oposición a las ideas establecidas. Puede ser que no sean comprendidos al principio. Pero su aislamiento no durará mucho. Los amigos pronto llegarán a ustedes, porque aquello que es profundamente verdadero para un hombre lo es para todos. Y con todo, sin muecas, sin contorsiones para atraer al público.  ¡Simplicidad, inocencia! Los sujetos más bellos se encuentran delante de 
ustedes: son los que los conocen mejor... 

Mi muy querido y muy grande Eugène Carrière, quien nos dejó tan pronto, mostró genio al pintar a su mujer y a sus hijos. No le basta celebrar el amor maternal para ser sublime. 
Los maestros son aquellos que miran con sus propios ojos lo que todo el mundo vio y que saben percibir la belleza de lo que es demasiado com ún para los otros espíritus. Los malos artistas siempre ven a través de los anteojos de otros.  
El gran punto es conmoverse, amar, esperar, estremecerse, vivir.  ¡Ser hombre antes que ser artista! La verdadera elocuencia se burla de la elocuencia, decía Pascal. EI verdadero arte se burla del arte. Retomo aquí  el ejemplo de Eugène Carrière. En las exposiciones, la mayor parte de los cuadros no son más que pintura: ¡las suyas parecen, en medio de las otras, dos ventanas abiertas a la vida!


Acojan las críticas justas. Las reconocerán fácilmente. Son las que confirmará la duda, que los asediará. No se dejen envolver por las que su conciencia no admita. No teman a las críticas injustas. Indignarán a sus amigos. Les obligarán a reflexionar sobre la simpatía que les tienen y la pregonarán más resueltamente cuando se disciernan mejor los motivos.  

Si su talento es nuevo, no contarán al principio más que con pocos partidarios y tendrán una multitud de enemigos. No se desanimen. Los primeros triunfarán, pues saben por qué  los aman; los otros ignoran por qué les son odiosos. Los primeros están apasionados por la verdad y ganan sin cesar nuevos adeptos; los otros no testimonian ningún celo durable por su opinión falsa. Los primeros son tenaces; los otros vuelan a todos los vientos. La victoria de la verdad es cierta.  
No pierdan su tiempo en anudar relaciones mundanas o políticas. Verán a muchos de sus compañeros arribar por la intriga a los honores y a la fortuna: no son verdaderos artistas. Algunos entre ellos son, sin embargo, muy inteligentes y si ustedes emprenden la lucha con ellos sobre el mismo terreno, consumirán tanto tiempo como ellos mismos, es decir, toda su existencia: no les quedará entonces más de un minuto para ser artistas. 

Amen apasionadamente su misión. No hay en ella más belleza. Es mucho más alta de lo que la gente cree. EI artista da un gran ejemplo. Adora su oficio: su más preciosa recompensa y la alegría de hacerlo bien. Actualmente,  ¡lástima!, se persuade a los obreros por su desgracia de odiar el trabajo y de sabotearlo. EI mundo sólo será feliz cuando todos los hombres tengan almas de artistas, es decir  cuando todos hagan con placer su tarea. 
EI arte es más aún una magnífica lección de sinceridad. EI verdadero artista expresa siempre lo que piensa a riesgo de atropellar todos los prejuicios establecidos. Enseña así la franqueza a sus semejantes. Ahora bien, ¡imaginemos qué   maravillosos progresos se realizarían de pronto si la veracidad absoluta reinara entre los hombres! ¡Ah, qué rápido se libraría la sociedad de los errores y 
las bajezas que habría confesado y con qué rapidez nuestra tierra se volvería un Paraíso!"